Como copos de espuma, á la llanura
Ví que abatiendo las nevadas alas,
B ajaban bulliciosas las gaviotas
A la primera luz de la mañana.
Qué airosas y que bellas! Ora Heridas
DE súbito temor, el cuello alzaban;
Ora coquetas, con gentil donaire
El cuerpo hundían en la yerba blanca;
Ora la fresca gota de rocío;
Ora el viento, rizando su plumaje,
Las mecía al pasar bajo sus ráfagas.
Ah! pero ví también cruzar el cielo
Otras aves de plumas enlutadas…
Y el ala de los cuervos hizo sombra
Sobre a aquel césped de gaviotas blancas.