Al alma tuya

Y…
aunque nunca he visto
tu cara…
sí he podido ver la transparencia
de tu alma…
que los ojos de la mía
han aprendido a amar
paso a paso,
trazo a  trazo,
verso a verso…

Y…
aunque sé
que la inmensidad de un océano
nos separa…
sé también que
la levedad de una brisa,
penetrantemente húmeda,
nos acerca.

Y…
el sentir  la entrega
de la obra tuya
me permite abrazarte,
dejando los brazos de lado,
y extendiendo las alas
de mi alma
a la que contienes liberas
con las alas de la tuya…