Aprende a vivir

APRENDE A VIVIR CON TU CONCIENCIA

Entre tantas cosas necesarias para saber vivir ,
sobresalen dos:
El sentido común y la serenidad.
Lo primero para gobernar la vida; lo segundo,
para no perder la.

Buenos y malos, son términos oscuros.
Tal vez porque no todos juzgamos con la misma
regla.
Tal vez porque casi todo juzgamos a los demás
con una regla estrecha, y a nosotros mismos con
otra más ancha.

Disciplina tu conciencia.
Con flexibilidad y trato benévolo, más que con
asperezas y exigencias rudas.
Con la comprensión de lo que es la vida, más que
con la imposición de lo que debería ser y nunca
conseguimos.

La auto crítica  en sí es buena.
Pero no mucho -tal vez a ti- no les ayuda y deben
dejarla de lado.
Sobre todo si notas que te persigue  obsesiva mente
y no deja que veas el lado bueno que hay en ti en todo
lo que haces.

Callas, aguantas y lo excusas todo.
Pero hay cosas que no se pueden ni se debe
tolerar.
No beneficias a nadie, y te dañas a ti mismo.

La ansiedad de algunos procede de la tensión
interior que experimentan dentro de su con-
ciencia.
Entre lo que «sienten» que son y hacen, y lo
que «piensan» que deberían  ser y hacer.
Conviene controlar sin rumbo ni norte, además
de vagar estéril, fomentará la duda, la confusión
y la incertidumbre, todas ellas generadoras de una
angustia infructuosa.

Tan malo es no acusarte cuando eres culpable,
como acusarte cuando no lo eres.
Los malos no suelen acusarse cuando deben; los
buenos suelen acusarse cuando no deben.

Los hay esclavos del perfeccionismo.
Si piensas de ti mismo que necesitas ser perfecto
, lo más probable es que veas siempre inperfec-
ciones en todos, incluido tú mismo.

 

 

ORACIÓN

CHAMUEL.

Oración del Arcángel Chamuel.

Amado Arcángel Chamuel llena mi vida de
amor, de paz y de felicidad. Entra en mi
hogar e iluminarlo con tu hermosa llama
rosada para que tu energía amorosa nos
bañe y nos dé la fuerza y la alegría por siempre.

Amén
Rezar un padre nuestro.

«Pensamientos»

El mayor impedimento para descubrir el espacio
interior, el mayor impedimento para encontrar al
experimentador , al yo Soy sin forma, es enredarse
tanto con la experiencia  que se pierda usted en ella.
Eso significa  que la conciencia  está perdida  en su
propio sueño. Usted queda atrapado en cada pen-
samiento, en cada emoción  y en cada experiencia ,
hasta tal punto, que de hecho está en un estado
similar al sueño.
Este ha sido el estado normal de la humanidad du-
rante miles de años.

JUSTICIA

INJUSTICIA.
JUSTICIA

«Felices los que tienen hambre y sed de justicia (….)
Felices los que son perseguidos por practicar la
justicia»

¿Sientes algún sufrimiento al constatar tantas
injusticias a tu alrededor?

¿Fuiste perseguido alguna vez por tratar de que
hubiera más justicia?

La justicia no es cuestión de números y cantidades,
sino de amor.

No practiques la justicia para ser perfecto tú, sino
para que tu hermano no sea injustamente tratado.

Si buscas la justicia como un adorno para tu persona,
pronto te convencerás de que eres justo. Sí la buscas
escuchando a tus  hermanos, te sentirás en deuda
todos los días.

Cuídate de protestar contra la injusticias sociales,
ignorando tus injusticias personales.

La mayor injusticia la cometes cuando no amas.
Todas las otras injusticias son fruto y consecuencia
se ésta.

Pueden faltarte el dinero y el poder para suprimir
muchas injusticias, pero siempre tienes un corazón
para sufrirlas y una voz para denunciarlas.

Calar entre las injusticias que sufren los otros, alguna
vez puede ser prudencia, pero frecuentemente es
complicidad.

Es más fácil pedir a los débiles resignación ante las
injusticias que sufren, que exigir  la conversión de los
poderosos que los comenten.

Cristo prometió  la felicidad a los pobres, pero no les
predicó la resignación, sino la esperanza.

¿Qué hiciste hoy para que hubiera más justicia en el
mundo?

EN UNIDAD CON LA VIDA

Quiero compartir estos pensamientos
inspiradores para todos los días.

Usted no se vuelve bueno intentando ser bue-
no, sino encontrando la bondad que está ya den-
tro de usted y permitiendo que emerja. Pero solo
puede emerger si algo fundamental  cambia en su
estado de conciencia.

En el Zen se dice: No busques la verdad. Deja so-
lamente de retener las opiniones». ¿Qué quiere
decir eso? Suelte la identificación  con su mente.
Aquel que ustedes más allá de la mente emerge
entonces por sí mismo.

«Con tu Conciencia»

APRENDER A VIVIR
CON TU CONCIENCIA.

No finjas se lo que no eres.
¿De qué te sirve que te tengan por lo que
«quieres» ser, si no lo «eres»?
Así nunca podrán apreciarte por ti mismo.

Tú no puedes ser igual a los demás.
Ni casi igual, o muy parecido.
Quieras o no, eres distinto.
Eres tú mismo, eres único.

Cada uno «es» la suma de todo lo que piensa,
juzga, siente, valora, admira, aprecia, quiere,
ama, gusta, odia, teme, desea, espera, cree…
Y, sobre todo, cada uno»es», lo que está
comprometido a hacer y se responsabiliza a llevar 
a cabo.

No te  tengas por más sabio que los demás.
También la ignorancia y la tontería son hu-
manas.
Y algo que nos toca a todos a probar.

Nunca creas que eres el peor.
Tampoco que eres el mejor.
Como tú hay muchos.

Todos tenemos algo bueno y algo malo; o
mucho bueno y mucho malo….lo mismo da.
Y ambas realidades son mías, parten de mi
ser y de mi obrar.
Sólo sintiéndome propietario de lo uno y de
lo otro, podré ser responsable de todo.

Aunque encuentres desaprobación a tu alre-
dedor, piensa  que lo más importante es que
salgas aprobado dentro de ti y por tu propia
conciencia.

Aunque te traten con ingratitud e indiferencia,
no te cierres dentro de ti.
Sería como darles la razón.

No seas duro y demasiado exigente contigo
mismo.
Sé  benévolo con tus fallos y deficiencia; so-
bre todo si eres persona responsable y muy sensible.

AUTORIDAD

«Cuando Jesús acabó de hablar, la multitud estaba
admirada se su doctrina, porque él les enseñaba
como quien tiene autoridad y no como sus escribas».

Los títulos y los cargos pueden reconocer la autori-
dad que tienes, pero no te dan la que no tienes.

Si quieres saber cuánta autoridad tienes, no te
preguntes a cuántos sometiste, sino a cuántos  ayu-
daste a crecer.

El miedo que los otros te tienen no te mide tu autori-
dad, sino tu poder autoritario.

Mientras creas que la fuerza de tu autoridad está en
tu poder y no en tu amor,  te desautorizas a ti mismo
como persona.

El león no tiene autoridad en la selva, aunque tenga
más fuerza para imponerse.

El  servilismo  de tus súbditos muestra su cobardía
y tu autoritarismo; su libertad evidencia su valentía
y tu autoridad.

Cuando necesitas apelar a la fuerza y al poder para
ser autoritario, es porque como persona ya no tienes
más autoridad.

Si pretendes apoyar en Dios una autoridad que
aplasta al hombre, no creo en tu Dios.

Si tienes alguna autoridad la ejercerás sin proponér-
telo; si no la tienes no lo alcanzarás obteniendo
títulos o cargos, sino cambiando tu vida.