Aprender a vivir con tus Sentimientos

No te extrañe sentir tu corazón.
No te extrañe que te afecten sensiblemente las
pérdidas, los fracasos. las desilusiones.
El corazón no se puede ahogar.

No te escaparás del dolor.
Acéptalo  cuando venga, pero no saborees la
tristeza.

El destino de todo corazón:
Ser pájaro de barro, volar y subir, sin poder
dejar de sentir la atracción humana de la tierra.

El tono de tu voz lo dice todo.
Mucho más que las palabras o los gestos.
Es entonces el sentimiento quien habla.

Hay óscares para todos.
Pero debería ponerse una más:
Un óscar  para el que tuviese un corazón de
oro.

Demasiadas veces necesitamos palabras para
expresar nuestros pensamientos.
¿Por qué no escuchar primero el silencio de
nuestro corazón?

Es un gran maestro quien nos enseña que
nuestros sentimientos -agradables o desagra-
dables- son nuestros amigos.
Y como a tales los hemos de recibir y tratar.

Se ha dicho que el hombre es una gota de
cerebro en un océano de sentimientos.
Pero no solemos tenerlo en cuenta, sino todo
lo contrario.
Vivimos como si tuviésemos solo una gota de
sentimientos, y un océano de pensamientos.

El sentimiento de vacío, de no sentir ilusión
por algo, cariño por alguien, es muy duro.
Es un sentimiento que ahoga  y asfixia el co-
razón.
Y el corazón está hecho para sentirse lleno.

todos somos niños cuando trasparentamos
nuestros sentimientos.
El mismo al llorar que al reír, lo mismo al
amar que al odiar.
Y seguimos siendo niños toda la vida, lo cual
no es cosa mala.
CONTINUARÁ

 

«Guerrero de la luz»

Un guerrero de la luz no posterga sus decisiones.

Él reflexiona bastante antes de actuar; sopesa su
enfrentamiento, su responsabilidad y su deber
como maestro,. Procura  mantener la serenidad y
analiza cada paso como si fuese lo más importante.
No obstante, en el momento en que toma una decisión,
el guerrero sigue adelante : ya no tiene más dudas sobre
lo que escogió, ni cambia de ruta si las circunstancias 
fueran diferentes a lo que imaginaba.
Si su decisión fue correcta, vencerá en el combate, aun
cuando dure más de lo previsto.
si su decisión fue equivocada, él será derrotado y tendrá
que recomenzar todo otra vez, pero lo hará con más
sabiduría. Pero un guerrero de la Luz, cuando comienza,
llega hasta el final.

FELICES FIESTAS

Arbol de Navidad Original 8

Deseo que la paz secuestre tu vida,

el amor inunde tu alma y la felicidad

se refleje en tu cara, te deseo, de corazón

todo lo bueno que te mereces. En Navidad

brindaremos por lo que fue, lo que es, y lo

que será.  Feliz Navidad   y  Prospero  Año

Nuevo 2015

Un abrazo, besos de paz  en el centro de

 vuestros corazón. Tesy

 

Aprender a vivir» Con tu cuerpo»

En la escuela, se debería enseñar la ciencia
y el arte de saber comer para bien del orga-
nismo.
Una asignatura olvidada.

Los naturalistas, no digo los vegetarianos, 
llevan buena razón al enseñarnos lo que va
bien y lo que va mal al organismo.
Aunque aquí como en todo, los hay extremis-
tas que pueden exagerar sus enseñanzas.

El mundo está re descubriendo -aunque len-
tamente-, el valor de lo natural y de la naturaleza.
Volvemos cada vez más a los alimentos puros de
la leche, de los vegetales, de la miel, de la verdu-
ras, de las frutas.
Y vamos apartándonos  del alcohol, de los exci-
tantes y del tabaco.

Eres, – orgánica mente hablando-, lo que comes.
«Si comes bien, – y bien significa para muchos,
comer menos- será más tú mismo.
Y te encontrarás más ágil y libre para pensar,
sentir y moverte.

La comida es una necesidad.
Pero no el comer por comer.
Has de comer»lo» que necesitas, no «todo» lo
que quieres comer.

Comer para conservar las energías, no para
«llenar» sin necesidad del cuerpo.
El cargar el estómago de sobre-alimentación,
hace trabajar  como un esclavo a tu organismo.
Y el cuerpo necesita también sentirse libre.

Comidas sencillas, naturales.
Algo templadas, mejor que frías.
Que sean fáciles  de digerir y que no tenga
apenas grasas.
Así podrás volver con facilidad a tus ocupaciones
sin tener que dedicar tiempo a descansar del tra-
bajo de comer.

Come despacio, dejando algún tiempo entre plato
y plato.
Piensa que tu organismo no trabaja tan aprisa como
tu boca, o como tu apetito.

En la comida:
Los condimentos excitantes en los alimentos son
espinas para nuestro sistema nervioso.

Las » horas de comer», han de mandar.
Que sean periodos razonables, no demasiado largos,
ni demasiados cortos.
Qué sean regulares, constantes , fijos, sin permitirte
alterarlos a capricho.

Poco aceite, poca sal, y muy poco o nada de  vinagre.
Poco azúcar y mejor si no lo usas.
Poca agua en las comidas.
Algo de vino, si.

Lo que necesita tu cuerpo, no te lo dirán simplemente
ni los ojos, ni el olfato, ni el gusto.
Tampoco te lo dirá la mera razón o un cálculo mate-
mático de calorías.
Solo lo sabrás por la experiencia repetida de cómo se
siente tu organismo y tu mente después de comer. 

Como existe una educación del cuerpo, existe también
una educación de la sexualidad.
Y ésta pide ayudar   a cada persona a que sepa gobernar
las fuerzas de su propio sexo según el destino que le ha
dado la naturaleza.
FIN.

En breve será aprender a vivir con tus sentimientos.

 

Aprender a vivir «Con tu Cuerpo»

Presta atención a tu cuerpo y dale el trato que
merece un amigo.
Por ejemplo, a la hora de ducharte o del baño,
de arreglar tu cara y tu cabello.
No lo hagas con prisa y como quien lo hace
por obligación y a regañadientes.

Muchos viven como si su cuerpo tuviese sólo
cabeza.
Cuidan su cabeza  y descuidan todo el resto.
Y una manera de descuidar el «resto» es darle
poca importancia.

La cara del cuerpo, no está sólo en la cabeza.
Todo tu cuerpo es cara: tus manos, tus pies,
tus piernas, tu espalda, tu pecho…
Conoce y cuida toda las «caras» de  tu cuerpo.

Tu cara es tuya, de acuerdo, pero es también
para los demás.
Y no debe ser una «pared  que no ríe» de tu
cuerpo.

Cuida tus manos.
Con ellas trabajas.
Con ellas acaricias las cosas y las personas.
Son tuyas y, cuando las das, son también
nuestras.

Una de las cosas que mas necesitas el cuerpo
es aire y agua.
Aire puro de montaña, de altura, que oxigene
las últimas entretelas de nuestro organismo.
Y agua fresca  que penetre desde la piel por
todos los poros sedientos de nuestro cuerpo.

Tenemos sed y bebemos agua.
Pero sólo sabemos  beber con la boca.
Y no advertimos que todas las partes del
cuerpo son bocas que necesitan agua.

Tu piel necesita aire y sol, temperaturas fresca
y no seca.
Poco  abrigo, para que se acostumbre a las
variaciones naturales del tiempo.

«Acto de Fe»

Si todos viviesen sus vidas
y dejasen que los otros hiciesen lo mismo,
Dios estaría en cada  instante,
en cada grano de mostaza, en la nube
que se muestra y se deshace enseguida
Dios está allí y, aún así, las personas creen
que es necesario continuar buscando porque
parece demasiado simple aceptar que
la vida es un acto de fe.

Receta para mantener El optimismo.

Unir:
1,- Grandes cantidades de amor a la vida.
2.- Grandes cantidades de confianza en ti mismo.
3.- Grandes cantidades de fe.
4.- Grandes cantidades de amor al prójimo.
5.- Grandes cantidades de sonrisas.
6.- Grandes cantidades de mente positiva.
7.- Grandes cantidades de ofrecer lo mejor de ti.
8.- Grandes cantidades de esforzarte por ser cada día
mejor.
9.-Grandes cantidades de rechazo a las pensamientos
negativos.
10.- Grandes cantidades de olvidar fracasos.

APRENDER A VIVIR CON TU CUERPO

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S
i tu cuerpo está sano y es feliz, tú estarás sano
y serás feliz.
Por esto tienes que oírle, amarle, ayudarle y
cuidarlo.

El cuerpo de los pequeños necesitan muchas
caricias y abrazos.
Y el cuerpo de los mayores también.

Ama y respeta a tu cuerpo.
Tu cuerpo no debe ser para ti, ni un desconocido
ni un marginado.

Cuida tu cuerpo con cariño.
No es un huésped o un visitante que se va y viene.
Es un compañero de viaje que se nos ha dado de
por vida.
Con él vivimos, pensamos, sufrimos y morimos.

Cuida tu salud como deber que te ha encomendado
tu creador.
Si tú no lo haces ahora, otros tendrán que hacerlo
algún día por  ti.
Y es una molestia que les puedes evitar.

No creas que tu cuerpo sea otra persona «pegada»
a ti.
Tu cuerpo eres tú mismo, no «otro» distinto a ti.
Empieza por identificarte con tu cuerpo porque
lo que él es, eso eres también tú.

Tu cuerpo necesita, en dosis equilibrada, descanso
físico y a la ves cansancio físico.
Tanto puedes enfermar por excesivo cansancio, como
por excesivo descanso.

Saber obtener a la naturaleza por la noche, dando al
organismo el descanso de sueño que necesita, es fun-
damental.
El sueño no es tiempo»perdido» o malgastado, que
podría utilizarse  con mejor provecho.
Sino tiempo «ganado» para asegurar  una mejor calidad
a nuestro trabajo y una disposición humana más idónea
para la convivencia con los demás.

Es extraño que solemos alimentar y cuidar más el interior
del cuerpo, que su cara exterior.
Y las enfermedades nos vienen de afuera.
Si cuidáramos y alimentáramos mejor los órganos interiores.

 

POBREZA

La pobreza como situación económico-social es un
mal; la pobreza como actitud de libertad e
independencia ante el dinero es una gran riqueza.

Es más fácil y cómodo gastar la vida condenando la
pobreza y la miseria, que prestar atención y ayuda a
un solo pobre.

Si de veras piensas que una vida confortable es
necesariamente  una alienación burguesa, ¿por qué
quieres alinear a los pobres procurándoles una vida
más confortable?

Dar una limosna para encubrir las injusticias es una
burla. Negar una limosna para acentuar la injusticia
y provocar la revolución social, es olvidarse de las
personas y usarlas como objetos.

Si elegiste vivir pobremente, el valor de tu gesto no
se mide por lo que tú pierdes, sino por lo que otros
ganan.

Cuando descubras la alegría de compartir tu pan con
el hermano, renunciarás fácilmente al placer de
comerlo tú sola.

Si pierdes tus bienes y eres pobre amas tus hermanos,
eres un santo por el amor que tienes y no por el dinero
que te falta.

«A los pobres los tendrán siempre con ustedes». Lo dijo
Cristo. Tal vez, mientras hagamos lo posible para que
no haya pobres, lo más importante sea aprender  a vivir
con ellos.

«Vengan, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y
ustedes me dieron de comer…» Así dice Jesús que
Él cerrara la historia. ¡Para pensarlo!

r

 

Aprender a vivir con Amor

No basta ofrecer tu amor a alguien.
A veces no es fácil, ni es posible, pagar
con la misma moneda.
Por eso el amor no encuentra siempre su
casa.

Hay quien desesperado de encontrar a quien
amar, se ha encerrado dentro de sí y ha he-
cho de su vida una celda solitaria, sin luz y sin
calor. Ha renunciado a vivir y sólo espera que
alguien le » cierre» los ojos.

Aveces decimos que buscamos a quien amar,
y en realidad lo que buscamos es encontrar a
alguien que nos ame.
y porque conjugamos el verbo amar sólo en
pasiva, nunca conocemos el amor.

Compartir la vida con otro corazón, es mejor
que sentir sólo en cada instante el latido de
nuestro propio corazón.

Los niños no saben, quizás no pueden, amar
bien a los demás.
Asu edad necesitan principalmente ser ama-
dos.
Pero los niños que han crecido ya, han de
saber amar y no sólo esperar ser amados.

¿Por qué tú, con todas tus imperfecciones, no
podrías ser el objeto de mi amor?
Porque es siempre difícil amarnos tal como
somos.

No se llega a la cumbre del amor sin pasar por
peldaños dolorosos.
Y para sufrir hay pocos voluntarios.

Si has amado alguna vez a una persona, no la
olvides en tu corazón.
Lo único que tienes que cambiar es el » modo»
de quererla.
Posiblemente  ahora, sin egoísmo, desde lejos
y en silencio.

Antes de retirarte a descansar, da gracias desde
tu corazón a los que te han ayudado y amado este
día.
Aunque ellos no se enteren, no importa.